El estatus del inglés como lengua internacional de la ciencia nos lleva inevitablemente a importar muchos términos técnicos de ese idioma. Las palabras que no tienen equivalente en español son necesarias para la evolución de la lengua, pero la importación indiscriminada de vocablos para sustituir palabras ya existentes empobrece nuestro idioma. La redacción científica, como toda redacción formal, exige el uso correcto del idioma.
Los anglicismos más crudos son fáciles de identificar, y aunque los usemos ocasionalmente al hablar, no los usamos en el lenguaje escrito. Ejemplos: attachment (anexo), buffer (amortiguador de pH), butear (arrancar), chatear (charlar), clickear (seleccionar), email, imeil (correo electrónico), feasible (posible), freezer (congelador), isolado (aislado), machear (combinar, equiparar), mouse (ratón), paper (artículo), plotear (trazar o cartografiar), printear (imprimir), printer (impresora), sobrecocinar (cocinar demasiado), spray (aerosol), staff (empleados), taguear (marcar).
En el otro extremo hay
palabras
de uso tan generalizado que nos sorprende que no hayan sido aceptadas
por
la Real Academia. Algunos ejemplos para Puerto Rico: accesar
(acceder), compulsorio (obligatorio), disectar
(disecar), dron
(barril), endulzante (edulcorante),
impase (tranque), incumbente (titular), indentar (sangrar),
interactuar
(interaccionar), irrespectivamente (sin
importar), logo (logotipo),
magnificación (aumento), mandatorio (obligatorio), mercadeable (vendible), otorgación
(otorgamiento), periferal (periférico), pietaje (metraje),
proactivo (tomar
iniciativa), presumiblemente (presuntamente);
proficiencia
(competencia), rebate (devolución),
recreacional (recreativo),
remedial o
remediativo (remediador),
ripostar (contestar), similaridad (similitud), sucrosa
(sacarosa), tutorial (guía),
unionar (formar una
unión).
El tema se complica con la existencia de muchas palabras que se convierten en anglicismos cuando se usan con un significado particular. Ejemplos: aplicar (por solicitar), atender (por asistir), bizarro (por grotesco), clerical (por oficinesco), comando (por orden), comodidad (por objeto valioso), consistente (por consecuente), convicción (por condena), correr (por competir), cultura (por cultivo), data (por datos), dietario (por incluido en la dieta), dramáticamente (por rápidamente), editar (por corregir), endosar (por apoyar), eventualmente (por finalmente), evidencia (por prueba), facilidad (por instalación), fatalidad (por deceso), fuente (por tipo de letra), forma (por formulario), instrumental (por esencial), nombrar (por dar nombre), operación (por funcionamiento o manejo), ordenar (por pedir), preservar (por conservar), rápido (por raudal), realizar (por darse cuenta), resumir (por reanudar), salvar (por guardar), severo (por grave), sexar (por determinar el sexo), sumisión (por envío), taller (por cursillo) tarjeta (por blanco), tuna (por atún), utilidad (por servicio esencial) y visual (por recurso audiovisual).
He aquí más anglicismos usados en las ciencias: agregador (recopilador), aislación (aislamiento), anidaje (anidamiento), atachar (añadir), azimuto (acimut), camuflagear (camuflar), canopia (dosel), clevage (segmentación), colaborativo (de colaboración), deciduo (caducifolio), embebido (incrustado), engolfar (fagocitar), epidermal (epidérmico), estresor (tensor), eutanización (eutanasia), externalizar (exteriorizar), fertilización (fecundación), flocoso (flocular), fotoperiodismo (fotoperiodicidad), forestería (silvicultura), insulador (aislador), intercom (intercomunicador), irradiancia (iradiación), mimificar (imitar), modelización (modelado), monitorear (seguir, verificar), pituitaria (hiopófisis), plausible (posible), plotear (trazar), predator (predador o depredador), significancia (significación), sobrelapar (sobreponer), sobrevida (supervivencia), sustentable (sostenible).
También son anglicismos muchas frases
traducidas
literalmente. Ejemplos:
Ciertos usos gramaticales son más
comunes
o propios del inglés que del español. Ejemplos:
Lecturas recomendadas:
Martínez de Sousa, J. 2004. La
traducción y sus
trampas. Panace@ 5(16): 149-160.
Segura, J. 2001. Los anglicismos
en el lenguaje médico.
Pacane@ 2(3): 52-57.